jueves, 11 de octubre de 2007

El déficit atencional y los síntomas de una pobre capacidad de escucha


Por Fernando Nuñez Bustos - Musicoterapeuta


El Síndrome de Déficit Atencional (SDA) es un trastorno de la conducta caracterizado por una hiperactividad motora constante y desordenada, falta de atención e impulsividad. Sus síntomas son asociados frecuentemente a dificultades en el aprendizaje escolar y a problemas de adaptación.

En Chile, este síndrome afecta entre el 3 y el 7% de la población escolar y el 75% de los motivos de consultas se deben a este problema (3).


En los párrafos siguientes presentamos un resumen de la literatura médica actual en relación a las causas, los criterios usados para diagnosticar, los tratamientos con psicoestimulantes y sus efectos colaterales a mediano y largo plazo.

Luego explicamos, desde el punto de vista del Método Tomatis, las relaciones entre los síntomas del Déficit Atencional y ciertas características comunes encontradas en la capacidad de escuchar de niños con este trastorno. Finalmente veremos de qué manera un Tratamiento Tomatis de Reeducación de la Escucha puede ayudar a estas personas.


Causas posibles

La literatura especializada admite que el mecanismo exacto que origina este trastorno sigue siendo un misterio, pues no se trata de una simple lesión en el cerebro o en el sistema neurotransmisor, ni tampoco de un simple gen que haya podido ser identificado como el responsable del SDA.

El desacuerdo entre los expertos llega a tal punto que algunos afirman que el síndrome debería ser descartado clínicamente por falta de evidencia (G.Coles (1), P. Breggin (2), L. Fleischer) mientras otros creen que el SDA tiene un origen neurológico y sus causas podrían ser genéticas (Hallowell y Ratey), estructurales, neuroquímicas, ambientales y multifactoriales.

Entre los datos que argumentan un origen genético, los estudios mencionan características comunes encontradas en padres y hermanos de niños con SDA, tales como:

• Los padres biológicos de niños con SDA tienen más antecedentes de hiperquinesia y trastornos de conducta que los padres adoptivos.

• Los hermanos de niños con SDA tienen una incidencia de SDA tres veces mayor que la de la población en general.

• Los hermanos completos tienen seis veces más SDA que los medio hermanos.

• Los padres de niños con SDA presentan más alcoholismo y personalidades antisociales que la población general.

En cuanto a las causas estructurales, éstas se refieren a irregularidades observadas en el desarrollo del cerebro tales como: disminución del tamaño de la región frontal derecha (Hynd); caudado derecho más pequeño; pérdida de asimetría en planos temporales, y menor desarrollo dendrítico por desnutrición fetal.

Entre las causas ambientales se mencionan: el clima familiar y/o escolar desfavorable, el nivel de plomo en el ambiente y también una alimentación demasiado rica en sacarosa, aspartamo, aditivos y/o colorantes.

Más adelante, bajo el enfoque Tomatis, veremos como estas causas pueden ser vistas como consecuencias de un problema más profundo y radical, relacionado con el deseo de escuchar.


Criterios usados para el diagnóstico

El diagnóstico de déficit atencional se hace sobre la constatación de tres síntomas claves (falta de atención, hiperactividad e impulsividad) que deben presentarse simultáneamente antes de los siete años de edad y durante un mínimo de seis meses, de manera de eliminar la posibilidad de que pueda tratarse de una reacción temporal a un problema puntual. El SDA puede diagnosticarse con predominio de hiperactividad, de falta de atención o de impulsividad.
Cada uno de estos síntomas se puede manifestar de la siguiente manera:

1. Síntomas de Falta de Atención

• Parece no escuchar

• Incurre en errores por descuido

• Dificultades para mantener la atención
• No sigue instrucciones

• Tiene dificultad para organizarse

• Evita esfuerzo mental sostenido

• Extravía objetos

• Se distrae ante estímulos irrelevantes

2. Síntomas de Hiperactividad

• Dificultad para permanecer sentado

• Mueve las manos y los pies sin control

• Salta o corre en situaciones inapropiadas

• Dificultad para jugar tranquilo o estar en ocio

• Esta siempre como “motor en marcha”

• A menudo habla en exceso

3. Síntomas de Impulsividad

• Responde antes de que terminen de preguntarle (“habla antes de pensar”)
• No respeta los turnos

• Interrumpe, se inmiscuye en conversaciones

A menudo el SDA puede presentarse con otros síntomas y trastornos asociados tales como baja autoestima, labilidad emocional, poca tolerancia a la frustración, irascibilidad, mal rendimiento escolar, enuresis y/o trastornos específicos del aprendizaje o trastornos de conducta.

Los síntomas del SDA pueden ser concomitante con otras enfermedades como psicosis, autismo o retardo mental, razón por la cual el diagnóstico debe hacerlo un médico especialista.


El tratamiento con psicoestimulantes

Para la medicina tradicional, los estimulantes han resultado ser la terapia más común para el déficit atencional: éstos inhiben la impulsividad y la hiperactividad y generalmente mejoran el rendimiento en pruebas que miden la atención. (Rapaport 1980).


El más conocido de ellos es el Ritalín. Sus ventas superan los US$ 350 mil dólares en el orbe y en Norteamérica más de un millón de niños reciben diariamente el fármaco. En Chile se despachan 15 mil unidades anuales con receta (3).

En estudios controlados (1980–1985) se demostró que más del 70% de los niños que presentaban SDA con hiperactividad mejoraban sus síntomas con un tratamiento de psicoestimulantes de al menos 4 semanas. Estos niños mostraron:

- Reducción de la actividad motora.

- Podían permanecer mayor tiempo sentados

- Mayor tiempo concentrados en una tarea.

Sin embargo, a pesar de las numerosas investigaciones y estadísticas que se empeñan en demostrar los beneficios de los psicoestimulantes, especialmente del Ritalín, la controversia crece cada día en torno a los efectos colaterales inmediatos y ulteriores, tanto en niños como en adolescentes. Entre los primeros efectos, los más citados son: insomnio, nerviosismo, anorexia, cefalea, dolor de estómago y alucinaciones.

Con respecto a efectos a largo plazo, un estudio hecho por el Hospital Montreal, con seguimiento durante cinco años de pacientes tratados con psicoestimulantes, indicó un pronóstico pobre a medida que entraban en la adolescencia. A pesar de la disminución de la hiperactividad, un cuarto de ellos continuaba con distracción, con inmadurez emocional e incapacidad de mantener metas y una baja autoestima. El grupo presentó además las siguientes características:
- 25% de un grupo de 64 manifestaba conducta delictual.

- Estilo de vida significativamente más impulsivo.

- Mayores cambios geográficos.

- Mayor accidentes de autos – motos.

- Menor resultados en test cognitivos.

- Personalidad más inmadura.

- Abuso droga sin diferencias.

Estudios a largo plazo de aquellos niños tratados sólo con estimulantes no mostraron una ventaja académica.


El enfoque Tomatis

A través de nuestra experiencia clínica y de las evaluaciones audio-psico-fonológicas practicadas a niños con Déficit Atencional (con o sin hiperactividad), hemos visto que estos presentan características comunes con otros problemas de aprendizaje, es decir, poseen una pobre capacidad de escuchar.

Las investigaciones del doctor Tomatis han demostrado que estos bloqueos de la capacidad de “escuchar” son generalmente consecuencia de un mecanismo de defensa activado en algún momento de la vida en que el deseo de escuchar se vio afectado por alguna situación traumática que llevó a la persona a cerrar su oído para protegerse.

Según Tomatis este deseo de escuchar nace en la vida intrauterina y es consecuencia directa del vínculo sonoro-emocional que el feto entabla con su madre a partir del cuarto mes de embarazo, especialmente con su voz. De la calidad de ese vínculo, del amor y del auténtico deseo de maternidad dependerá la calidad y la intensidad del deseo de escuchar, de vivir y de comunicar con el mundo.

Durante los primeros años de vida el “deseo de escuchar” se encuentra en estructuración y es muy vulnerable a los conflictos emocionales y afectivos; así por ejemplo: una hospitalización o una ausencia prolongada de la madre o un clima de tensión en la familia, pueden ser resentidas como abandono o vividas traumáticamente y llevar al niño a “no querer seguir escuchando”, a cerrar sus oídos. Este bloqueo de la capacidad de escuchar se materializará en una respuesta orgánica, psicosomática, a nivel del oído y toda la comunicación se verá afectada: consigo mismo y con el mundo.

Ahora bien, desde este punto de vista, los síntomas del Déficit Atencional (falta de atención, hiperactividad e impulsividad) están estrechamente relacionados con ciertas disfunciones de la capacidad de escuchar:

1. Disarmonía o inmadurez vestibular

2. Excesiva sensibilidad de la conducción ósea
3. una inadecuada lateralización auditiva


En los párrafos siguientes, veremos cómo estos factores se relacionan con los síntomas del Déficit Atencional (4) y de qué manera el Tratamiento Tomatis de Reeducación de la Escucha puede ayudar a personas que padecen este trastorno.


1. Regulación de la función vestibular

De acuerdo con uno de los pioneros de la integración sensorial, el Dr. Jean Ayres, todos nuestros sentidos deben trabajar concertadamente. En otras palabras, el sentido del tacto, el olfato, el gusto, la vista y el oído; el movimiento físico y la conciencia corporal; todos ellos deben trabajar en perfecta armonía.

Los sentidos recogen y envían la información al cerebro donde es interpretada y organizada. Este proceso se llama integración sensorial. Cuando uno de nuestro sentidos no funciona correctamente, el proceso de aprendizaje y nuestra calidad de vida se ve disminuida.

Para algunos niños la integración sensorial se desarrolla naturalmente, sin esfuerzo. Para otros, este proceso se dará de manera más desordenada, causando innumerables problemas de aprendizaje, en el desarrollo y en el comportamiento.

Según Jean Ayres, estos problemas aumentan cuando el vestíbulo no funciona correctamente. En su libro El niño y la Integración Sensorial, el Dr. Ayres escribe: “Una buena modulación de la actividad vestibular (transformación del movimiento en energía nerviosa) es muy importante para mantener la calma y el estado de alerta. El sistema vestibular también controla el nivel de estimulación de un sistema nervioso equilibrado. La hipo-actividad del sistema vestibular contribuye a la hiperactividad y a la distractibilidad debido a la falta de su influencia modulatoria”.
Hay muchas maneras de estimular el vestíbulo.

Los niños hiperactivos lo hacen moviéndose continuamente. Pero desafortunadamente no logran beneficiarse con esta estimulación, pues el vestíbulo no es capaz de transformar ese movimiento en una auténtica estimulación para el cerebro. Esto es muy conocido por los terapeutas ocupacionales que disponen de un importante bagaje de técnicas de movimiento para estimular al vestíbulo, a menudo con buenos resultados.
El Método Tomatis usa la música de Mozart para estimular el vestíbulo y los resultados son a menudo espectaculares.


2. Bajar el nivel de sensibilidad de la conducción ósea

Para comprender bien este objetivo es necesario saber que los huesos y nuestra piel también escuchan y que son sensibles al sonido. No escuchamos sólo con nuestros oídos.

Cuando escuchamos un chirrido o un resbalar de tiza en una pizarra o un golpe de puerta, nuestro cuerpo se encrespa entero. El sonido captado por nuestros huesos es transmitido directamente al oído interno, sin ningún filtro que controle la intensidad. El sonido llega al cerebro sin alerta y produce una reacción refleja. Mientras que los sonidos captados por nuestros oídos, es decir por el tímpano, son llevados a una intensidad confortable al oído interno.
Las personas con algún tipo de Déficit Atencional escuchan demasiado por conducción ósea. Escuchan primero con el cuerpo y luego con sus oídos. En consecuencia todos los sonidos van directamente al oído interno sin pasar por algún filtro protector que amortigüe la intensidad y que elimine los sonidos de fondo o indeseados.

Esto explica la permanente reactividad de estas personas, ya que están expuestos e indefensos a todos los sonidos del ambiente debido a que han perdido la habilidad para focalizar un sonido o dejar fuera un ruido de fondo.

El Método Tomatis entrena los oídos para que vuelvan a ser la entrada principal de los sonidos y que la conducción ósea devenga la entrada secundaria. Sólo así los sonidos pueden ser procesados correctamente. El entrenamiento se realiza escuchando música a través de un audífono especial equipado con un vibrador. El vibrador obliga a la persona a escuchar a través de los huesos al mismo tiempo que por los oídos. Con el tiempo la persona se acostumbra a escuchar primero con sus oídos.

De este modo, desensibilizando la conducción ósea se reduce el estrés y se devuelve la habilidad para poner atención y aprender mas fácilmente.

Otra función de la conducción ósea es avisar que hay un sonido que esta entrando. Por ejemplo: cuando queremos hablar a alguien y deseamos que nos ponga atención, le damos un golpecito en la espalda y le decimos “oye, escucha...” La función de la conducción ósea es la misma: le dice al oído, “oye, escucha...”

Lo ideal es que el oído obedezca instantáneamente esta instrucción. Sin embargo, en las personas con SDA esto puede tomar un tiempo más largo debido a que los oídos no están listos para procesar el sonido entrante oportunamente.

El tratamiento Tomatis repara esta deficiencia. Cuando comenzamos el entrenamiento enviamos el sonido a los huesos un buen tiempo antes de que se lo enviemos al oído (hasta 250 milisegundos en caso de déficit atencional severo). Con el tiempo vamos reduciendo gradualmente el lapso de tiempo entre el sonido enviado a los huesos y el que enviamos al oído. Así reeducamos a usar correctamente la conducción ósea.


3. Corrección de problemas de lateralidad auditiva

Para sorpresa de muchos, tenemos un oído dominante. En algunos domina el oído derecho, en otros el izquierdo. La ventaja de tener el oído derecho dominante es que este procesa más rápido la información que el oído izquierdo. Por esta razón la gente que tiene oído derecho dominante parecen siempre poner mejor atención.

El oído derecho procesa la información más rápido porque la envía directamente al hemisferio izquierdo del cerebro, el cual se especializa en procesar el lenguaje. En cambio el oído izquierdo envía la información al lado derecho del cerebro que no puede procesar lenguaje. La información debe ser entonces redirigida al hemisferio izquierdo vía el Corpus Callosum. Debido a que hay un largo camino por recorrer, la información llega con atraso. Las personas con oído izquierdo dominante tiene que correr tras la información todo el tiempo. No sólo la información es lenta sino que además es incompleta.

En la trasferencia del hemisferio derecho al izquierdo ciertas frecuencias altas son perdidas. Y como vimos antes, estas frecuencias son claves para distinguir algunos sonidos similares como por ejemplo B y P. Las personas con oído izquierdo dominante no sólo tiene que correr detrás de la información sino que también deben recomponer un mensaje incompleto.

El programa de entrenamiento de la escucha ayuda a la gente con SDA a aprender a controlar su audición con el oído derecho. Para ello durante todo el tratamiento vamos pasando gradualmente el sonido hacia el oído derecho. También se hacen ciertos ejercicios de lectura en un micrófono acoplado a un equipo electrónico. Filtramos la voz y la devolvemos exclusivamente al oído derecho.

Esto enseña a escucharse a sí mismo y a desarrollar la habilidad de escuchar. Con el tiempo la persona se acostumbra a controlar su escucha y su fonación por el oído derecho, resultándole mucho más fácil poner atención.

Nuestra experiencia clínica demuestra que en la mayoría de los casos, los síntomas del déficit atencional gradualmente disminuyen por el solo hecho de abrir los oídos (Ver estadisticas).



Referencias bibliográficas.
1. Coles, Gerald - "Misreading reading: The bad science that hurts children", Bridges, 2000.
2. Breggin, Peter - "Talking Back to Ritalin ", Comon Courage Press, 1998.
3. Revista Que Pasa N°1406, Chile, 2000.
4. Pierre Sollier, M.F.C.C, director del Tomatis Center, Lafayette, CA









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